lunes, 23 de enero de 2017

De salvadores y verdugos

Me llamo Nina y creo que tengo trece años. No tengo muchos recuerdos de cuando era más pequeña, apenas algo que más que las imágenes borrosas del televisor que nunca se apagaba en la habitación de la que jamás salí antes que llegasen los hombres que me llevaron al edificio blanco.

Soy lenta, no soy como los demás. Ellos lo repiten a menudo, ignorando mi presencia o mi opinión. Para mí es cómodo dejarles creer que es cierto. No me gusta hablar y necesitaría mucho tiempo para explicárselo. Tampoco sé si sabría ser como ellos o qué podría hacer fuera de aquí si tuviese la oportunidad de conocer las calles que veo desde la ventana, así que prefiero callar. Pero mi mente está llena de magia, ellos no lo saben. Si cierro los ojos, en mi cabeza se dibujan las palabras que no sé decir, los olores que no puedo percibir, los pasos que mis piernas no son capaces de dar, los sonidos que nadie más parece oír.

Esto es lo que escribiría si supiese escribir y si tuviese el más mínimo indicio de que a alguien le interesa saber lo que pienso.

Photo source: https://www.flickr.com/photos/michelle_66/3283806975

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