viernes, 26 de agosto de 2016

La mujer pájaro

El día no comienza hasta que me tomo el café en el bar de Paco. Solo, sin azúcar. Éste es el único momento del día en que me permito un pequeño vicio. No me gusta hablar hasta que no lo acabo. Paco lo prepara al verme entrar por la puerta, lo coloca delante de mí y me saluda con un movimiento de cabeza. Si la noche anterior ha habido combate, no me deja pagar. Siempre me dice "Hoy no, campeón". No sé si viene a verme, nunca lo hablamos, pero sé que le gusta el boxeo. Hay fotos de Legra, Norris y Uzcudun en las paredes.

Llevo años tomando el café aquí, pero últimamente tardo más tiempo en irme. Hasta hace unos meses solía acercarme al parque al acabar, hasta que abría el gimnasio. Por los pájaros. Siempre me han gustado los pájaros, antes eran los únicos seres vivos que me interesaban. Me sentaba en un banco y los miraba. No me importaba el frío, si ellos estaban bien ¿por qué no iba a estarlo yo?

Un día ella entró por la puerta y no pude dejar de mirarla. Caminaba dando saltitos, con la cabeza ladeada. Ese día no fui al parque, ya no me hacía falta.

Nunca me ha mirado. Parece no ver lo que la rodea, excepto lo que le resulta necesario. Paco suele decirme: "Olvídalo, esa tía no es para ti". Nunca he pensado en hablarle. No sabría qué decir. No acabé EGB y a veces no encuentro las palabras que hacen falta cuando me hacen falta. No sé si es por los golpes.

Yo sólo la miro y me tomo el café. 

Photo source: https://www.flickr.com/photos/darascully/6868692992

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