martes, 26 de julio de 2016

El peso del agua

Nunca me acostumbraré al frío” digo. Él me observa despacio, clavando sus ojos en mí como si me descubriese por primera vez, y sonríe casi a cámara lenta como solía hacer hace tiempo.

"En un cuarto de hora dejarás de sentirlo, ya sabes. El peso del agua amortigua las sensaciones, el silencio te aleja de tu cuerpo hasta que llega un momento en el que te olvidas de ti mismo para convertirte en el elemento que te rodea, te transformas en agua. La muerte tiene que ser algo muy parecido a esto”. Mala suerte, pienso, hoy tiene el día coñazo. Odio cuando se empeña en hablarme como a una niña, olvidándose de que ya llevamos más de cinco años trabajando juntos, de que yo conozco el fondo casi tan bien como él. Me cuesta sobrellevar esos días en los que, como hoy, se esfuerza en disfrazar nuestro vacío con metáforas, cuando me registra constantemente buscando algo dentro de mí, algo que ni yo misma encuentro.

Él canturrea aparentemente despreocupado mientras que ambos nos ponemos el neopreno, pero siento el peso de su mirada enganchada en mi espalda. Parece que no tiene prisa, se fuma un cigarro lentamente mientras repasamos juntos la documentación que llegó esta mañana a la empresa. La misión de hoy parece simple, sumergirse y buscar una caja fuerte en uno de los edificios y sacarla a la superficie. El GPS nos advierte de que hemos llegado a nuestro destino: nos encontramos justo sobre lo que en su día fue la Gran Vía. Le observo sin disimulo. Sé que no ha dormido y que ese temblor en las manos, esas que hace tiempo me conocieron tan bien, no presagia nada bueno.

Hay mucho lodo, hoy tendremos que bajar con mucho cuidado. ¿Sabes? Deberíamos volver a hacer algo ilegal, últimamente me aburro demasiado, desde que ganamos dinero con esto me gusta mucho menos... Madrid es un estanque sin carpas"

Te equivocas, le contesto, las del estanque del Retiro sobrevivieron a la Gran Inundación.

"¿Qué sabrás tú,? No tienes edad para recordarlo” me contesta sonriendo “ni siquiera conociste la ciudad seca. Esto es lo único que conoces, este arca del tesoro cubierta con una sábana plateada, aumentada hasta el infinito con una lupa borrosa".

Me coge de la cintura y por un momento parece querer bailar, pero se detiene bruscamente y de nuevo, sus ojos bucean en mis recuerdos.

¡Vamos! ¡A trabajar, mi sirenita! En el fondo nos espera la gran ciudad y sus luces de neón”.


Photo source: https://www.flickr.com/photos/dreadwear/5606363283/

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