viernes, 8 de julio de 2011

Kamikaze

Sabía que le mentía, pero sentía curiosidad por comprobar hasta dónde sería capaz de llegar, por saber si su estrategia sería lo suficientemente inteligente como para imaginar que podría ganar su confianza. Sabía que ella no lo necesitaba, aquella mentira era innecesaria y pueril, pero eso únicamente conseguía aumentar su curiosidad. También era consciente de que él mismo, desde aquel momento, se estaba implicando en el engaño. Hacerle creer que la creía le convertía a él en un mentiroso, pero sintió que por alguna razón le gustaba ese papel. Cerró los ojos durante un segundo, casi imperceptiblemente. En realidad estaba cerrando un acuerdo consigo mismo: llegaría hasta el final, estuviese donde estuviese. Ahora se sentía a salvo viendo la situación desde una altura que convertía cada instante en un simple fotograma, pero sabía que se dejaría caer en picado sin dudarlo ni un solo instante si llegara a ser necesario.
Ella era buena, era innegable, una profesional del engaño si es que aquello existía. No había nada que a primera vista la delatase. Jugaba con las palabras, retrocedía deliberadamente cuando no era necesario dejando el hueco preciso para que él se acercase. ¿Sabría ella que jugaban al mismo juego? Nada lo hacía sospechar, pero era consciente de que sólo era apariencia. No era más que una mentira, dos mentiras.


Photo source: http://www.flickr.com/photos/philomenaspqr/4053407020/

4 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=V3wUTd3HUoo&feature=related

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=5KlN9ujUw0s&feature=related

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  3. "Una profesional del engaño..." Tengo experiencia en esto. Un buen relato, Siena. Directo y afilado como un buen martini seco. Besos. Borgo.

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