viernes, 10 de junio de 2011

Riesgo cero

No sé. Y que conste que me gustaría saberlo. No se trata de que no lo haya intentado, he pensado mucho en ello, pero temo tomar la decisión incorrecta y tener que vivir con ella sentada perpetuamente sobre mi hombro, recordándome sin cesar que ella no es la que debió ser elegida. La sombra de los errores nos acompaña siempre, es tinta indeleble sobre nuestra piel. Y yo odio los tatuajes. Hay tantas opciones, tantas posibilidades, que me consume tener que reducir mi vida a una sola respuesta y aceptar el destino que conlleva, soportar el peso adicional que supone el tener que llevar la cabeza alta, estar satisfecho con la etiqueta que llevo sobre mi frente: "Esto lo he escogido yo". Demasiada presión, demasiada inversión para que finalmente me sienta irremediablemente decepcionado, infinitamente insatisfecho.

Coño, otro día que me vuelvo a casa sin comprar el periódico.

Photo source: http://www.flickr.com/photos/rocanrolertecnotronica/2950389187/in/photostream/

1 comentario:

  1. Dos relatos magníficos. Yo también he tenido que vaciar hace poco el piso de uno de mis abuelos y tenía sensaciones parecidas. "Riesgo cero" tiene ese deje de ironía que te queda tan bien. Es como el dicho "Decisiones, decisiones..." Felicidades y saludos. Borgo.

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