viernes, 11 de marzo de 2011

Precious and fragile things...

Te miro sin verte, perdido en la nada que mis ojos a fuerza de tanto observarte han creado para ti. No confío en mi criterio, ni en la realidad envuelta en papel de periódico, sé que es posible que sea yo la que delire. Oigo el sonido de tu respiración y siento tu aliento sobre mi piel, como un anzuelo. Física de lo absurdo, matemáticas para ciegos. Llevo tantas horas sin dormir que la luz que apenas se filtra a través de la ventana resulta tan dolorosa como los aguijones de miles de insectos invisibles.

Quiero atrapar este momento para siempre, prolongarlo aún a sabiendas de que se convertirá en una agonía infinita, mejor eso que renunciar a la sombra que crea tu cuerpo contra la pared. Mi mano se mueve hacia el lugar donde mi cordura desaparece y mis dudas se hunden bajo tu peso, pero sé que no encontrará más que las sábanas arrugadas y el dibujo extraño que el fin de esta madrugada agónica ha trazado sobre la cama.

“Aún estoy aquí” murmuras. Quiero contestar, pero no puedo. “¿Vas a dejar que me marche?” insistes.
Mi boca se abre lentamente y lucho sin éxito por encontrar entre mis pensamientos un hilo del que tirar, una pedazo de música, la melodía justa para contestar a tus palabras. Aún no estoy preparada para decirte adiós.

Photo source: http://www.flickr.com/photos/scharwenka/5411489005/in/photostream/ Autor: Juan Luis García (¡Mil gracias Juan !)

1 comentario:

  1. Muy buen relato como todos los tuyos. Una situación angustiosa -el momento del adiós(?)- que sabes describir muy vivamente. Saludos. Borgo.

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