jueves, 23 de diciembre de 2010

La puerta abierta

¿No has pensado nunca en dejarlo todo, en hacer desaparecer para siempre ese yo incómodo que te ha tocado en suerte? Después de todo, ¿quién va a acordarse de ti? ¿Tu vecino, el panadero, tu gato? Y en el remoto supuesto de que alguien te recuerde ¿serás realmente tú el que se reflejará en su recuerdo? Siempre he desconfiado de las imágenes, sé que la realidad no existe y que todo está deformado por la mirada del otro. ¿Por qué permitir que sean los demás los que me recreen si yo mismo puedo hacerlo de modo más eficaz, mil veces más efectivo? ¿Por qué resignarme a vivir con lo que me ha tocado en suerte si puedo diseñar un pasado, un presente y quizá un futuro a mi medida?
La vida, mi vida, me aburre. Quiero abrir un agujero en esta capa que me rodea como un globo, demasiado pequeño, demasiado asfixiante. Soy un hombre de acción, no puedo consolarme con los planes que todas las noches me arropan al irme a la cama. En esas noches que no acaban, veo la tele para distraerme, para conciliar el sueño que tanto tarda en llegar: allí están los pedazos de la vida que querría tener, dispersos, camuflados en las series, los anuncios, las noticias... La casa que no tengo, el coche de mis sueños, los hijos a los que querría abrazar, las mujeres a las que deseo. Simplemente se trata de juntar las piezas, recomponer el puzzle, crear lo que debió ser y no fue. Y sé que ahora es el momento.

Photo source: http://www.flickr.com/photos/dcdead/4720653919/

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