viernes, 22 de octubre de 2010

Operator

Trabajaba de operadora en una compañía de telefonía durante toda la noche, cinco días por semana. Tras varios años viviendo a la inversa que el resto de la gente su cuerpo se había acostumbrado pero su cabeza no. Por el camino había dejado amigos, el color natural de su piel y la capacidad de dormir siete horas seguidas. Durante un tiempo intentó cambiar de turno, tantas veces que perdió la cuenta, todas ellas sin ningún éxito. Se había ofrecido para realizar las llamadas que nadie quería hacer, reclamaciones de facturas y ofertas de nuevos productos, pero su jefe había insistido en que su voz no valía para la venta ni para las reclamaciones. Su tono resultaba demasiado suave y amable. La única opción disponible para ella, según su opinión, era Atención al Cliente, donde los turnos de día ya estaban ocupados por otros operadores que llevaba muchos más años que ella en la compañía.


La mujer llamaba todos los días a las once y media y siempre desde un número oculto. Por su voz calculaba que tendría más de 70 años. Si ella no cogía la llamada, sus compañeros se la transferían. Preguntaba invariablemente por ella, por nombre y apellidos.
- Ana, para ti.
- Buenas noches… - nunca le dejaba acabar la interlocución que la compañía imponía como saludo.
- Hija, tienes la voz muy cansada… Mira que te digo que descanses, que duermas…
- Señora, insisto éste es el servicio de atención al cliente de … - los primeros meses había tratado de convencerla de que se equivocada, hacía años que había desistido y prefería contestarla sólo con monosílabos o frases cortas. Su supervisor lo aceptaba como una de las miles de rarezas que inundaban los turnos de noche.
- Pues mira, yo acabo de cenar, mi sopita y el filete. El carnicero siempre igual, me quiere dar lo que él quiere, pero ya se lo he dicho, como no esté bueno se lo llevo al día siguiente, pasado por la sartén.... ¿Tú qué tal has cenado, hija?
- Bien....
- Ya, ya, que siempre me dices lo mismo y estás casi en los huesos. Y ya sabes que a los hombres no les gusta eso…
- Pero…
- ¡Nada de peros, que ya nos conocemos! Venga, hija, te dejo, que tendrás detrás a tu jefe. Deberías ver la luna, qué bonita está hoy… Me voy a la cama. Me he comprado el libro de Elvira, qué bien que está... Muchos besos cariño, te llamo mañana.
- ¡Buenas noches!
- ¡Tú siempre tan seca! Muchos besos, hija mía, duerme bien.

Era miércoles, las doce de la noche y por primera vez en cinco años, aún no había llamado.


Photo source: http://www.flickr.com/photos/x376/3718294390/

4 comentarios:

  1. Bonsoir, Siena!

    Pourrait-on composer un cadavre exquis?

    Soit trois, quatre, cinq morceux?

    : )))

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  2. Sólo 15 minutos? Deberías dedicarte a esto.
    No dejes de escribir. JBC

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