viernes, 1 de octubre de 2010

Claustrofobia

La llave cierra la puerta de la entrada, un día tras otro.

El reloj estampado en la pared. Su voz dormida, desesperada, errante, perdida. El pulso en las muñecas, la música en sus dedos, cuenta hasta perder el sentido. La luz colándose a través de la persiana, el polvo bailando entre las rendijas, en sus ojos, en sus pestañas.
La habitación, cada vez más pequeña, el calor imaginario, el frío inventado, la nada absoluta. Los recuerdos como una pelota, golpeando cada esquina, el suelo, el techo. La habitación gira, sin parar y de repente se detiene. No existe, ahora de verdad y para siempre.
El sonido de la llave escarbando de nuevo en la puerta de la entrada. Sobresalto. El sabor en su sangre de la droga que ya conoce: el miedo, el ansia, el odio y el hastío.

Photo source: http://www.flickr.com/photos/12364283@N04/2489260117/

3 comentarios:

  1. S'en fuir, s'enfuir.
    Merci, encore une fois.

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  2. ...inoubliable à jamais, bien sûr ;-))

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