domingo, 28 de marzo de 2010

Pesadillas (I)

Dicen que nunca es tarde, pero fíjate, ahora, con cincuenta y ocho años, tener que volver a empezar de cero... No, pereza no me da, es más, me siento extrañamente ilusionada, atemorizada en la misma medida, llena de curiosidad por otra parte. También decepcionada en los pocos momentos en que vuelvo la vista atrás y me permito el lujo de sentir lástima de mí misma. Crecí creyendo que hay cosas que perduran, inamovibles en el tiempo, cosas que te acompañan toda la vida, pero a pesar de que lo oí muy a menudo y no me lo acababa de creer del todo, lo cierto es que nacemos y morimos solos, esa es la verdad. Sólo tenemos la ocasión de vivir la vida desde nuestra perspectiva y eso nos otorga la visión desproporcionada de que somos únicos y de que las reglas que se consideran universales, jamás se aplicarán a nosotros mismos. El día que enfermas irremediablemente, el día en que pierdes lo que más quieres, el día en que la vida decide darte la hostia definitiva, ese día y sólo ese te das cuenta de lo humano que eres, de tu grado de desvalimiento, de la vulnerabilidad y del dolor que puedes aceptar, casi con tanta naturalidad como recibiste todo lo bueno que la vida te dio en su momento.
Yo me he dado cuenta tan tarde que me siento especialmente ingenua, doblemente apaleada, por ignorante, por creerme fuera de las leyes de los hombres, ajena a lo que me rodeaba, mimada literalmente por el destino. Es ley de vida, es mi momento, no puedo aceptarlo de otro modo.
Y ahora, aquí, en la bañera, dudo si rebelarme contra el que me ha mordido la mano o arrastrarme, el alma hecha harapos, para seguir viviendo en el mismo suelo movedizo en el que hasta ahora me he sentido a salvo.
Photo source: http://www.flickr.com/photos/jessedraper/2052294040/sizes/o/

2 comentarios:

  1. You're addictive, Ma'am.
    We should compile your stories into a book, asap.
    G.

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  2. Ya tienes un admirador más... Te seguiré SEGURO

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