viernes, 10 de julio de 2009

Malihka

- Este niño está demasiado mimado, eso es lo único que ocurre. Demasiadas atenciones, se cree el centro del universo y, claro, luego ocurre lo que ocurre, llegan a adolescentes sin haber sufrido ninguna frustación en su vida y la arman... ¡Que yo ya me conozco esta historia! Le estáis dando demasiadas cosas...
- Vamos a ver, papá, lo único que ha pedido Pablo es un perro, ¡todos los niños quieren un perro! Además, el psicólogo nos ha dicho que le va a venir muy bien para que aprenda a abrirse a los demás y a relacionarse con normalidad.
- ¡Y váis a hacerle caso a ese sacacuartos! El niño se parece a tu abuelo, que sólo abría la boca cuando tenía hambre.
- Papá, el niño tiene un problema....
- Qué manía tenéis en convertir en problemas las cosas que toda la vida han sido normales. Este niño es un flojo y un mimado, sin más.
- Puedes ir con él ¿sí o no?
- Iré, iré, que si yo no voy seguro que escoge al perro más maricón, que le veo venir.


Llegaron a primera hora de la mañana. La chica caminaba deprisa. Llevaba botas y andaba con facilidad por el barro, pero el niño y su abuelo apenas podían seguirla. El niño se detuvo de repente.
- Ese - dijo
- Es una perrita- comentó la chica- una galga. Lleva dos semanas con nosotros. Si nadie la adopta pronto, la tendremos que sacrificar.
- ¿Estás seguro Pablo? Estos perros se usan para cazar - El abuelo se sentía satisfecho con la elección del niño. Un galgo era para él el mejor animal que un hombre podía tener.
- Seguro. Esa es la quiero. Malihka... - contestó el niño.
El hombre cogió a la perra temblorosa entre sus brazos, mientras que el niño acariciaba una de las patas del animal.
- Buen chico. Se llamará Malihka.

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