jueves, 25 de junio de 2009

Humo


De repente se quedó en blanco, con las palabras congeladas entre los dientes y el cigarrillo temblando en los dedos. El humo aparecía y desaparecía entre la luz que se colaba las rendijas de la persiana, casi cerrada en aquella tarde asfixiante de verano.

El policía insistió:

- Su altura, color de ojos y pelo.... ¡Algo, por favor!

El traductor repitió las palabras impaciente, mirándole incrédulo.

-I... I don´t know... - contestó él.

No mentía, conocía su cara desde hacía tanto tiempo que había dejado de verla, cerraba los ojos y no lograba recordar ninguno de sus rasgos.

Recordaba, sin embargo, el tono de su voz, amargo en los últimos tiempos, más lejano cada vez a pesar de todas las horas compartidas con ella. Recordaba también su aroma, pero nada más.

Treinta años son mucho tiempo, demasiado para estar atento. En algún momento, entre cigarrillo y cigarrillo, ella se convirtió en humo y él dejó de verla.

El policía cerró la carpeta con un golpe seco que le sacó de sus pensamientos.

- Este tío está absolutamente pirado. ¡Cómo puede denunciar la desaparición de su mujer y no saber ni cómo es!... ¡Turistas! Necesito que se acabe de una vez este jodido verano...

Photo source: http://www.flickr.com/photos/cat_girl/2834208978/sizes/o/